Sabemos que los elementos de un proyecto arquitectónico deben colocarse pensando en la funcionalidad. Lo anterior no se limita únicamente a las puertas y las ventanas, sino que se extiende a los elementos decorativos. Las persianas y cortinas son una forma de regular la iluminación natural de un espacio. También permiten regular la temperatura. Es inevitable que en el momento de diseñar el interior de un lugar, surja una duda: ¿cuál utilizar?

En esta ocasión te mostraremos los beneficios de cada una. También te diremos cuál es ideal para tu espacio y para tus necesidades.

Persianas y cortinas: beneficios de ambas

Antes que nada es necesario resaltar las diferencias entre cortinas y persianas. Aunque las diferencias físicas entre ambas son visibles, existen características que las definen por completo. En primer lugar, la forma de las persianas es un punto importante. Sucede que muchas veces queremos incorporarlas sin medir el espacio. Las persianas, que están constituidas por láminas, deben montarse en un lugar con el tamaño exacto. Así es como se verán uniones en los tejidos. En segundo lugar, la inversión resulta menor que con cortinas. Lo anterior se debe a la cantidad de material necesario para confeccionarlas. A pesar de lo anterior, es innegable que las persianas aportan muchos beneficios: funcionalidad, limpieza y estilo.

Por otra parte, las cortinas presentan casi las mismas ventajas que las persianas. La diferencia más importante es que las segundas permiten más variedades de cierres y ajustes, además de un control más minucioso de la luz por las láminas. En cambio, una de sus ventajas importantes es que es más sencillo adaptarlas al espacio. Aunque podríamos pensar que las persianas presentan más variedad, actualmente las cortinas también poseen múltiples estilos y tipos de cierres.

¿Cuál elegir?

Las persianas y cortinas tienen múltiples beneficios, pero al momento de escoger una y otra hay que pensar en diferentes puntos. Para empezar, podemos decir que no es necesario escoger exclusivamente una sobre otra. Antes que eso, podemos combinar ambas para lograr una mayor armonía en la decoración. Lo primero en lo que hay que pensar es en la funcionalidad y el presupuesto, no todas las ventanas requieren persianas. Por lo anterior es que debemos evaluar cada detalle.

Otro punto a considerar es la privacidad. Quizás tu espacio almacene instrumental costoso o bienes de valor importante. Debido a que las cortinas requieren de aperturas amplias para regular la luz, es evidente que en un lugar como el que mencionamos se necesiten persianas.

Algunas personas podrían argumentar que es más fácil operar las persianas. No obstante, en la actualidad existen sistemas motorizados que podemos implementar en persianas y cortinas por igual. Así es como podemos lograr perfiles limpios y resultados similares sin importar el producto.

Recuerda que cualquier proyecto arquitectónico debe llevarse a cabo pensando en su uso final y en la sustentabilidad. Mientras que el primero recae totalmente en los arquitectos, la sombra e iluminación natural que estos productos regulan, nos ayudarán a cumplir con el segundo punto. Al final, todo es cuestión de estilo, presupuesto y de una percepción correcta del espacio.

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